Amarillo es tu pelo; blancos, tus dientes; anaranjado, tu vestido; y definitivamente azul, el día. Y así, agarraste de la mano al bufón del demonio, y me paseaste por el Soho y por Picadilly Circus (¡Oh gloriosa revelación de TDK! ¡Oh sublime relámpago de Sanyo!) donde unos chicos disfrazados de punk (¿o acaso aún lo eran?) se hacían una foto con los turistas por algunas pounds y por Leicester Square (donde un amable gentleman nos hizo una picture, justo delante de las dos rojas cabinas gemelas de teléfono, con el inquieto ojo testigo de aquella webcam que tanto nos gustaba visitar en noches de impaciencia); y subimos hasta Carnaby Street (Lambretta, Ben Sherman, Merc, we’re the mods). Y me dijiste: mira a tu alrededor, esto es lo que queda, hemos muerto y estos son nuestros sesos esparcidos por entre escaparates chillones y jovenzuelos de cabezas despistadas y ojos de SMS. Cerca de Oxford Street, cerca de Bond Street donde están a punto de subastar un Warhol. Y en el underground (mindthegapmindthegapmindthegap) un desharrapado vaquero cantaba con su anciana acústica de doce cuerdas Let me take you by the hand, and lead you through the streets of London / I'll show you something, to make you change your mind.


