Like A Rolling Stone (Bob Dylan, 1965)

Te costará recomponer tu vida, créeme, has perdido demasiados trozos por el camino, créeme, he visto cómo se te caían uno tras otro, en tus noches de borrachera, en tus mañanas rumiantes, en tus tardes melancólicas. Llegará un momento en que estrellarás el Maserati de tu cuerpo contra el muro inevitable, el muro donde tantos otros se estrellaron, créeme, el muro que otros supusieron que podían romper, triturar, hacer añicos. ¡Tantos lo creyeron! Sin embargo, el muro, el inevitable, el todopoderoso, perdura allí desde los tiempos primigenios. Sí, sé que te sientes fuerte, seguro, invencible; sé que has ideado una nueva estrategia, un truco final que nadie espera, sé que eres más listo que tus predecesores, sé que eres listo, créeme, el más listo; pero el viejo muro, allí, cada vez más cerca, tú tan rápido, veloz como un Maserati por una autopista de Monte Carlo, hermoso como una carrocería recién bruñida (oro bruñido al sol relumbra y etcétera, ¿recuerdas?) Tantos trozos se han desprendido ya, inevitables pérdidas, memorias borradas. Antes de lo que imaginas te veré, créeme, como he visto a otros antes que tú, vencido, doblado, humillado ante el muro, postrado como un novicio que acepta las sobras del convento. Créeme.